Entrevista Manfred Eicher

Una entrevista de Rodrigo Carrizo Couto

Manfred Eicher es el fundador de ECM, el legendario sello discográfico que lanzó a la fama mundial a músicos como Keith Jarrett, Pat Metheny o Arvo Pärt. Esta marca, mítica para los amantes de la música, acaba de cumplir 40 años. Eicher, considerado uno de los productores musicales más influyentes de los últimos 50 años, concedió esta rara y extensa entrevista exclusiva a orillas del Lago Maggiore, en Suiza, con motivo del estreno mundial del documental “Sound & Silence”, que presenta su trabajo y su relación personal con músicos como Arvo Pärt o el argentino Dino Saluzzi.

 

Rodrigo Carrizo Couto: Háblenos de sus comienzos.

Manfred Eicher: Yo era contrabajista en la Filarmónica de Berlín en la época de Herbert von Karajan, y abandoné mi instrumento en 1969 porque me pareció que podía hacer más por la música y por mi idea del sonido trabajando como productor que como músico.

RCC: ¿Cómo nació el proyecto “Sounds & Silence”?

M.E.: La idea de la película surgió hace dos años en Zúrich. Estaba yo haciendo una grabación con Bruno Ganz, el legendario actor suizo, pues somos buenos amigos desde hace ya mucho tiempo. Fue entonces que conocí a los realizadores Peter Guyer y Norman Widmer, quienes realizaban un documental sobre Ganz.

RCC: En la película usted no habla demasiado, pero tiene ideas claras sobre el mundo de la música. ¿El silencio en la película fue una decisión suya o de los realizadores?

M.E.: Cuando conocí a los realizadores, pude darme cuenta que eran gente capaz de oír. De prestar profunda atención. Y esa actitud me gustó. Fue así que comenzaron a seguirme en mis viajes y en mi trabajo, pero sin hacer preguntas, sin romper la concentración de los músicos.

RCC: ¿Cómo se integraron músicos y cineastas?

M.E.: No fue nada fácil. Es siempre complicado que gente externa al mundo de la música se adapte a un estudio de grabación. Y en este caso se suman las cámaras, las luces. A menudo han debido filmar a mucha distancia, para no perturbar a los músicos en plena sesión. Fue un rodaje bastante difícil desde un punto de vista técnico.

RCC: En la película hay momentos de gran belleza.

M.E.: En efecto. Pienso, por ejemplo, en el momento cuando (el compositor estonio) Arvo Pärt descubre su propia música al comienzo del filme. Su cara de asombro al escuchar por primera vez…como un padre que descubre a su hijo recién nacido.

RCC: Hablando de cine, poca gente sabe que usted ha trabajado con Jean-Luc Godard. ¿Puede explicar ese encuentro?

M.E.: Desde mis tiempos de estudiante y cuando vivía en Berlín como músico mi interés en el cine fue siempre muy grande. En 1990 me puse en contacto con Godard, quien me respondió rápidamente. Nuestro primer trabajo juntos fue para la película de 1991 “Nouvelle Vague”, protagonizada por Alain Delon. Ese fue el inicio de una larga y fructífera colaboración.

RCC: De hecho, es fácil ver similitudes entre su trabajo y el de Goddard.

M.E.: Ambos creemos en ir a lo esencial de las cosas. En eliminar lo superfluo. Si se refiere a ello, es muy posible.

RCC: A menudo se “acusa” a su sello de dar demasiado lugar a movimientos como el minimalismo o estar muy cercano a expresiones basadas en la tonalidad.

M.E.: No es cierto. Hemos trabajado con muchos compositores de vanguardia, como el húngaro Georgy Kurtag o el italiano Luciano Berio y otros miembros de la Escuela de Darmstadt. Tengo una profunda afinidad por la “música poética”, sin preocuparme de cuan disonante o aleatoria esta pueda ser.

RCC: Me interesa especialmente el futuro de la música. ¿Cómo ve usted el muy extendido fenómeno de la piratería?

M.E.: Si la gente es feliz oyendo mis discos…qué puedo hacer? No puedo cambiar las leyes. Pero prefiero no saber las cifras exactas (risas) pues no tengo el tiempo ni la energía que dedicar a esta cuestión. Esto no quiere decir que yo apruebe la piratería, sino que estoy casi resignado al respecto. En países como Rusia o Argentina, donde  ECM es muy apreciada, el precio de los discos es inaccesible al cliente medio.

RCC: Algunos observan que la piratería no es nueva…

M.E.: La copia en cintas que haciamos hace 30 años no puede compararse. La calidad era mala…con ruidos y soplidos. Pero ahora las copias digitales son perfectas, y pueden distribuirse de manera global en Internet! Si alguien necesita pasta de dientes, no va a la tienda y se la lleva. En Suiza por algo así va a la cárcel! (risas) Pero todo el mundo parece ver normal que se robe el trabajo intelectual: música, fotos, textos.

RCC: ¿Cómo puede explicar en qué consiste el trabajo de un productor?

M.E.: Soy el responsable directo de todos y cada uno de los discos producidos por ECM en estos 40 años. He estado personal y activamente involucrado en todos ellos. No soy un empresario, sino un músico que “crea” en igualdad de condiciones que los otros músicos. Creo que es muy importante que esto sea bien comprendido.

RCC: Usted ha cambiado para siempe la forma en que entendemos la música, pero si tuviera que recomenzar hoy, montaría una productora?

M.E.: Creo que viendo la actual situación del mercado musical, hoy no montaría una productora. Hay tantas novedades, tantos cambios tecnológicos, a lo que se suma la mencionada piratería, que pienso que no me sentiría a gusto. Supongo que no volvería a empezar…pero es una pregunta demasiado hipotética (risas).

RCC: Algunos críticos de su trabajo consideran que su visión de la música es limitada y centrada en la Europa del Norte y Escandinavia.

M.E.: Sólo puedo responder que, obviamente, no conocen el trabajo que hacemos. Hemos trabajado con músicos de América del Sur, Estados Unidos, Italia o Túnez. De todas formas, ECM no refleja todos los estilos musicales del mundo, sino aquellos que interesan particularmente a su productor. O sea, a mí. (risas) Busco músicas que me “hablen” de una manera directa y personal. Para otras músicas hay otros productores, y está muy bien así.

RCC: En la película, uno de los protagonistas es el bandoneonista argentino Dino Saluzzi. ¿Qué puede decirnos de su trabajo?

M.E.: Dino y yo llevamos 30 años trabajando juntos, desde nuestro primer encuentro en Noruega y la producción del disco “Kultrun”. En mi opinión es uno de los más creativos músicos sudamericanos, junto al brasileño Egberto Gismonti. Con los años se ha convertido igualmente en un gran compositor, capaz tanto de escribir tanto para gran orquesta como para cuarteto de cuerdas. Para mí, Saluzzi es un “aliado” muy cercano de mi pensamiento musical. Yo encuentro que algunos momentos musicales de la película con Dino Saluzzi y Anja Lechner en Salta, con sus amigos, son más intensos y “verdaderos” desde un punto de vista musical que cualquier cosa que Wim Wenders y Ry Cooder hayan podido hacer con su famoso “Buenavista Social Club”.

RCC: ¿Qué opinión le merecen las estrategias de márketing usadas por el mercado musical, basadas en el atractivo sexual, el diseño y la belleza?

M.E.: Yo diría más bien belleza vacía. Creo que el “márketing” es maligno, pues introduce en el corazón de la gente necesidades que no son reales. Si no tienes un verdadero contenido que ofrecer, si no hay verdad en tu producto, no podrás llegar a la gente a largo plazo. Puedes obtener un éxito limitado y rápido, pero luego vendrá otro que hará que te olviden igual de rápido. Creo que es preferible revisitar las grandes obras en vez de seguir produciendo un arte cada vez más banal y carente de contenido. Si quieres durar, tienes que transmitir tu mensaje y ejecutar la música con verdad.

RCC: Supongo que ECM sería la prueba de ello.

M.E.: En efecto. Un buen ejemplo de esto es cuando produje el disco “Officium” con Jan Garbarek y el Hilliard Ensemble. Ese disco 20 años más tarde, se sigue vendiendo y esos músicos llenan salas cada vez que se presentan. Y ello sin necesidad de márketing o promociones especiales. Por cierto, “Officium” vendió 1.5 millones de copias! Confio en que la segunda parte tenga un éxito similar y llegue a tocar el alma de tantas personas.

RCC: Hablando de éxitos, ¿puede usted hablarnos de su trabajo más conocido? Me refiero al mítico “Köln Concert” de Keith Jarrett.

M.E.: Ese disco estuvo a punto de no existir. Hasta el último minuto, Jarrett quiso anular la presentación puesto que el piano no le resultaba satisfactorio y, de hecho, posteriormente tuve que trabajar mucho en el estudio para mejorar su sonido. Pero, afortunadamente para la historia de la música, Keith no anuló su concierto y tocó igualmente.

RCC: ¿Era usted consciente de tener tal “bomba” musical entre manos?

M.E.: Al día siguiente, viajando él y yo en coche – teniamos un Renault 4 en esa época (risas) – hacia otra ciudad alemana escuchamos las primeras cintas de la noche anterior, e inmediatamente fue evidente que esa grabación tenía algo muy especial. Pero nada me hizo pensar que venderiamos más de 5 millones de copias! (risas) Pero ese no es el punto central. Lo importante es que se logró dar testimonio de una noche mágica, extraordinariamente singular. Es un disco que ha pasado a formar parte del imaginario colectivo y la cultura general de nuestro tiempo.

RCC: ¿Alguna reflexión o consejo para los amantes de la música?

M.E.: Escuchen lo que se les ofrece. No descarten la nueva música tras uno o dos minutos de escucha. Intenten penetrar en el mensaje y comprender lo que el compositor intenta “decir” con su música. Algo bueno en nuestro caso es que podemos ser “abogados” de los músicos jóvenes, pues tras 40 años de trabajo, hay mucha gente que confía en nosotros, en los cinco continentes. Ese es un privilegio que pocas empresas tienen. Soy feliz de poder mantener este diálogo con el público, pues cada disco es un mensaje y parte de una larga charla entre nosotros.

RCC: ¿Qué será de ECM el día que Manfred Eicher no esté al mando?

M.E.: Si algún día ya no estoy, quedarán los discos, que son documentos inalterables. Si en 100 años alguien quiere saber lo que hicimos, siempre podrá saberlo.

Rodrigo Carrizo Couto, Locarno

La versión editada de esta entrevista fue publicada por la SRG-SSR Swissinfo el 18 de diciembre de 2009.

Enlace:

http://www.swissinfo.ch/spa/cultura/El_sonido_del_silencio.html?cid=7706920

Foto: ECM Records

 

Manfred Eicher y ECM

Nacido en 1943 en Lindau, en la frontera suizo-alemana, Manfred Eicher se formó como contrabajista en la Academia de Música de Berlín. Tras incorporarse a la legendaria Orquesta Filarmónica de Berlín, abandonó la práctica instrumental para fundar en 1969 su propio sello discográfico: ECM, o Editions of Contemporary Music, con base en Münich, Alemania.

Eicher ha producido más de 400 discos con algunos de los músicos más influyentes de nuestro tiempo, como Chick Corea, Gary Burton, Keith Jarrett, Egberto Gismonti, Pat Metheny, Gidon Kremer, el suizo Heinz Holliger o Steve Reich. Su sello ha lanzado una nueva rama destinada a la música clásica y antigua llamada ECM New Series.

Manfred Eicher ha ganado el Premio Grammy al mejor productor de música clásica en 2002. Ha recibido honores como su nombramiento de Comandante de la Orden de la Estrella Polar, de manos del rey de Suecia y la Orden Real de Noruega, además de ser votado “Productor del Año” por la revista “Downbeat”, de los Estados Unidos.

Anuncios

Acerca de rccouto
Periodista y fotógrafo residente en Suiza

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: